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OBSTACULOS PARA REALIZAR EVALUACIONES CENTRADAS EN PROCESOS



Tradicionalmente el proceso evaluativo a estado forjado sobre un tradicional sistema de   trabajo, acciones  y  condiciones. La evaluación se percibe como el resultado del esfuerzo logrado por un alumno u estudiante en un periodo docente. Siempre hemos recibido algunos patrones para realizar dichas evaluaciones y cada vez hemos considerado deficientes estos modelos, para lo cual hemos  tratando de aportar algunos cambios. Se supone que la metodología aplicada ha sido el resultado de investigaciones pedagógicas profundas, que han concluido que su implementación impactan de manera positiva en los resultados, tanto para el docente en cuanto  las medidas y para el alumno, en cuanto a los resultados.
Hoy sabemos que toda esta metodología está siendo sometida  a una profunda revisión y análisis que es parte de la razón de esta reflexión. Sin embargo parece que los cambios no son asimilados tan fácilmente no solo por los profesores sino también por los propios estudiantes y para sorpresa nuestra, pareciera estos últimos son más resistentes.
En nuestras prácticas de evaluación a través de muchos años de docencia hemos realizado cambios profundos a nuestra manera de evaluar tomando ciertos modelos de referencia, Por ejemplo: cambiar  las secciones  prácticas  de exámenes con preguntas y respuestas, a un modelo más simple de presentaciones, aportes, investigación, etc. Estos últimos se perciben mas facilites y simples. El estudiante no es sometido a las presiones de dominar un material y memorizarlo, lo cual implica un enorme esfuerzo. Las investigaciones, exposiciones, etc. abren más oportunidades y facilidades y quita la presión de la sorpresa de los tediosos y largos exámenes. Sin embargo los resultados  obtenidos, la calidad, consistencia y aportes cuando cambiamos a estos esquemas  son muy pobres, en la mayoría de los casos. Prácticamente no existe una cultura de hacer las cosas bien desde la primera vez y no se observa un compromiso por la excelencia, sino la intención de hacer las cosas para salir de ellas. Si cambiamos la manera de evaluar para facilitar el proceso, no podemos sacrificar la calidad del mismo, por el contrario debemos mejorarlo, entonces en la medida que hagamos procesos evaluativos integrales, debemos asegurar mejoras de los mismos procesos. no lo contrario.
Pareciera que el delegar la responsabilidad y crear criterios de autogestión no es asumido con toda la responsabilidad por las personas, no solo estudiantes, sino en cualquier ámbito social o profesional. Nos parece que como individuos sociables estamos muy apegados a estándares de “”ordenes” o mandos.
Si quisiéramos definir los obstáculos que encontramos para realizar una evaluación centrada en procesos nos vamos a referir a la resistencia o las dificultades que implican los cambios. El estudiante de hoy no está siendo consultado sobre el modelo evaluativo, estamos asumiendo que a ellos no les gusta, ahora esto puede ser así, lo que tampoco sabemos es si otras técnicas funcionaran mejor. En nuestras prácticas los resultados no han sido tan halagüeños, el estudiante no quiere el tradicional  sistema evaluativo, pero tampoco se esfuerza lo suficiente cuando le cambias el modelo.
Así pues nuestros retos y metas, van encaminadas en continuar con este esfuerzo de integrar el estudiante al proceso de evaluación, haciéndolo participe del mismo, con aportes sustanciales a los programas de clases y a los objetivos perseguidos, donde ellos sean parte de un modelo integral conjunto del proceso enseñanza-aprendizaje.