Articulo de RAFAEL FLORES OCHOA
El maestro que desee hacer bien su trabajo debe conocer las principales tendencias pedagógicas, y dentro de ellas orientaciones para la evaluación del proceso enseñanza-aprendizaje. Conocer los elementos básicos de la evaluación, le ayudará a realizarla con más eficiencia su trabajo, ya que, la evaluación es propia del proceso de enseñanza y su fin es mostrar un lado de la cara del proceso de aprendizaje.
Cuando observamos a un profesor hacer su trabajo prácticamente puede ser ubicado en uno de los tres modelos pedagógicos de mayor impacto: modelo tradicional, el conductista y el constructivista.
En la planificación del proceso de enseñanza aprendizaje, se debe saber tres cosas:
Primero, Qué seremos capaces de hacer, metas u objetivos en una unidad de enseñanza – aprendizaje
Segundo, Cómo arreglar las circunstancias para tales experiencias
Tercero, Cómo saber si el alumno ha logrado y ha llegado al objetivo planteado
Cuando se habla de evaluación, automáticamente, el pensamiento remite a la “evaluación”” que hace el docente y no llega la figura de un profesor trabajando en la planificación de las unidades constitutivas del programa del curso a desarrollar en tiempo especifico. Así mismo colocara y describirá los instrumentos y actividades evaluativos de acuerdo con la corriente pedagógica en la que se inscribe
Cuando la evaluación se limita a valorar el desempeño de los alumnos para conocer el nivel y la calidad de los aprendizaje alcanzados, estas frente a un maestro ubicado en la concepción tradicional de la evaluación, en esta perspectiva pedagógica, la responsabilidad principal del aprendizaje se carga sobre el alumno, donde su esfuerzo depende su aprendizaje, de ahí que es el alumno al que hay que evaluar, no al maestro
Cuando la evaluación del proceso de enseñanza implica la inclusión de todos los actores del mismo, los recursos, actividades y estrategias, el contexto escolar y social, etc. Estas en presencia de una orientación constructivista de la evaluación, en este tenor Rafael Flórez Ochoa plantea:
“No hay que evaluar sólo el aprendizaje del alumno, también es imprescindible evaluar la enseñanza como proceso que suscita aprendizaje pues de lo contrario no se comprendería el proceso de asimilación interna de los alumnos”.
También dice:
“Si el aprendizaje es un cambio de conceptos promovido por la enseñanza, conviene apreciar y valorar ese cambio desde la causa que lo generó: el plan del profesor las actividades propuestas, la forma de desarrollarlas, la perspectivas y la orientación pedagógica , el programa y propósito institucional; en fin, la evaluación comprensiva y total del aprendizaje requiere una valoración del currículo, la enseñanza y del mismo maestro como elementos pedagógicos que ilustran las respuesta de los alumnos”
Agrega:
”Evaluar no es una técnica general y abstracta sino una actividad ligada a la enseñanza, que varía según el tema y estrategia”.
Esta visión de conjunto de la evaluación de proceso enseñanza – aprendizaje favorece tanto al alumno como al maestro. Ya que, a la evaluación a los alumnos permite señalar su progreso, destacar e identificar sus problemas o dificultades de aprendizaje, determinar medios y oportunidades para ayudarlos a superarlas. Desde el punto de vista del profesor, la evaluación permite identificar posibles causas del rendimiento inadecuado de los alumnos que tengan relación con su función docente, ya sea con respecto a los propósitos, métodos de enseñanzas, actividades de aprendizaje, programas, a las formas, criterios y pautas de evaluación
LA EVALUACION ESCOLAR COMO MEDIACION
ENFOQUE SOCIOCRITICO
La evaluación desde el punto de vista cuantitativo domina el ambiente escolar. Entre los sistemas evaluativos, tenemos exámenes para la memoria, juicios de valor, profesores que utilizan la evaluación como objeto de poder, etc. Esto ha creado una cultura de la evaluación por la evaluación, que no pareciera tener un fin determinado. Cuando la evaluación se convierte en un proceso de castigo, por no aprobar una asignatura, (situaciones conflictivas de índole personal, familiar). Para el estudiante la calificación se vuelve su razón de ser.
En este orden de ideas, se tiene expresado en nuestro sistema educativo un paradigma que se caracteriza por sustraer al estudiante de las formas de evaluación. Es decir responde a una forma de ver la realidad y de explicarla, donde se estudia al objeto sin que éste ni quien lo estudia se relacionen, tal como se pretende desde el paradigma cuantitativo, lo que trae como consecuencia que instrumentos de evaluación, como la prueba escrita, adquieran una connotación positivista y protagonista en los procesos de evaluación.
En nuestra lectura Suárez dice
"En este paradigma no está el estudiante presente como sujeto sino como tercera persona, como objeto atemporal de análisis y descripción por parte del evaluador en relación con parámetros previamente establecidos"
Lo anterior da lugar a una reflexión sobre la evaluación desde el paradigma cuantitativo tan vigente en nuestras instituciones, con cuestionamientos tales como:
Para que evaluar?
Existe otras formas de evaluar?
Etc.
Con respecto al paradigma cualitativo Suárez indica que:
En este paradigma la evaluación tiene como objeto de ocupación el yo en su integración personal y social, se centra en la mediación para la transformación tanto de la persona como de la cultura; se ocupa de valorar un conocimiento con validez social y contextual, comprendido como la capacidad de reestructurar aprendizajes logrados de modo que el aprendizaje no es solo reproducción sino ampliación y consolidación de estructuras"
Es decir que la significación que se pretende con la evaluación cualitativa, tiene que ver con la posibilidad de la valoración del individuo,
Como indica Suárez cuando dice que
"La valoración del sentido de la acción de una persona lleva implícita la valoración del trasfondo de la acción, conformada por sus intereses y motivos, por un aparte, y por otra, la valoración de las capacidades, habilidades, disposiciones y actitudes en relación con el conocimiento y el aprendizaje"
Es decir que la significación que se pretende con la evaluación cualitativa, tiene que ver con la valoración del individuo, lo cual se va a reflejar en el estudiante como una valoración positiva . Es así como el paradigma cualitativo, es una alternativa ante la dificultad del cuantitativo para responder a necesidades de los sujetos evaluados, quienes pueden asumir un nuevo rol, que permita una relación diferente con la evaluación, pero además con el conocimiento, siendo lo anterior fundamental.
